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Venecia, o la ciudad de Casanova,
es única en el mundo por sus canales. Usted puede haber visitado
Venecia con amigos, y así haber conocido su arte, cocina
y encanto, pero es solo en con la persona que uno ama que puede
conocer a la verdadera Venecia y hacerla propia. Tómese el
tiempo de pasear sobre sus puentecitos, perderse en sus callecitas
y disfrutar de un café en cualquiera de sus plazas. Imperdible
visitar la Plaza de San Marco y tomarse un Bellini (champagne con
durazno) en un café de la plaza frente a la Basílica
de San Marco, conocer el Palacio Ducal, residencia de los Dogos,
el Puente de los Suspiros y las prisiones. Todo enamorado que se
precie, debe también realizar un paseo en góndola
por los canales, esencia del romanticismo de Venecia.
Desde Venecia puede tomar un vaporetto (lancha) para dirigirse a
la atrapante isla de San Miguel o a Burano, con sus casitas pintadas
de hermosos colores lavanda, mostaza, azul, verde o ladrillo. La
Isla de Murano, famosa por sus talleres de cristalería también
puede ser visitada, así como Torcello, con su catedral Bizantina.
Florencia:
una de las ciudades más famosas del mundo, cuna de Renacimiento
italiano. El impacto histórico y cultural que provoca Florencia
es emocionante, ya que aun mantiene ese aire de pequeña ciudad
medieval. Florencia fue capital del Reino Italiano entre 1860 y
1875, cuando Roma asumió tal función. En Florencia
puede visitar el centro histórico, con su magnífico
Duomo o Santa María del Fiore, la Plaza de la Signoria, el
centro político y social de Florencia donde se encuentra
la Loggia de la Signoria y la famosa Galería de los Oficios,
el Ponte Vecchio con sus múltiples y pequeños comercios,
etc. Afortunadamente, todas las atracciones de Florencia se encuentran
cerca unas de otras, por lo que se puede disfrutar de la ciudad
a pleno recorriéndola a pie.
Roma,
la ciudad Eterna, lo invita a pedir un deseo en la Fontana di Trevi,
a caminar la Piazza España, a conocer el Pantheon, la basílica
de San Pedro en el Vaticano, el Museo Vaticano y la Capilla Sixtina,
el Coliseo, el Capitolio, el Foro Romano, pasear por la Villa Borgheseo
simplemente pasear y hacer compras por la elegante Vía Condotti.
Tres cosas que no puede dejar de hacer en Roma: comer un tartufo
de chocolate en Tre Scalini, en la Piazza Navona, con una maravillosa
vista sobre las casitas color terracota, con sus balcones de hierro
y sus geranios colorados, así como sobre la espléndida
fuente de Bernini. Luego, una cena en la terraza del Hotel Eden
o del Hotel Hassler, desde donde se puede apreciar las golondrinas
volando hacia los domos y campanarios, hacia un horizonte de sombras.
Finalmente, tomar un cafecito por la noche en una mesita de la vereda
de algún café, sobre la Vía Veneto, mientras
Roma comienza su actividad nocturna.
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