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La campiña de Van Gogh y Cézanne sigue siendo tan
inspiradora como cuando hace un siglo los impresionistas buscaban
la claridad de la luz del sur y los campos dorados y lavanda. Si
viaja en auto desde París, el viaje le demorará alrededor
de 7 horas. Sugerimos comenzar por Chateauneuf-du-Pape, famoso por
sus vinos, su antiguo castillo en ruinas y la hostería Chateau
des Fines Roches, que ofrece grandes cuartos con bucólicas
vistas sobre los viñedos y una gastronomía excepcional.
Diríjase
al sur a lo largo de río Rhone hacia Avignon, para visitar
el inmenso Palacio de los Papas. Haraganee un rato por los cafés
de Place de L´Horologe y pasee entre los anticuarios. La siguiente
parada es Pont du Gard, un interesante acueducto romano entre Nimes
y Arles (aquí puede darse un baño en el río,
claro y fresco). Nimes se caracteriza por su anfiteatro romano,
Tarascon es famoso por su castillo medieval y sus artesanías
en tela. En Arles visite el Museo de Arles, que le dará una
excelente impresión sobre estas tierras.
Viajando
un poco al este, llegará a Les Baux, sede de la famosa corte
de amor del siglo XIV. Actualmente está en ruinas, rodeada
por un paisaje de una belleza que no parece de esta Tierra. Luego,
derecho hacia la ciudad de Aix-en-Provence, donde admirará
a los artistas callejeros en Cours Mirabeau, podrá visitar
el atelier de Cezanne y cenar en algún bistró las
verduras recién cortadas de las huertas.
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